S03-02 14

Cojones como modificador de grado

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José Luis Cifuentes HonrubiaUniversidad de Alicante

Enfoque

Los objetivos de este trabajo consisten en describir el funcionamiento de cojones y cojón como cuantificadores evaluativos en español y dar cuenta de su origen. Para ello partiremos de todos los ejemplos suministrados al respecto por los corpus CDH y CORPES.

    Los cuantificadores evaluativos denotan una cantidad o un grado a partir de una comparación estimativa con alguna otra medida, sea explícita o implícita (RAE/ASALE 2009: 20.3a). En ese sentido, hay un uso de cojones como cuantificador evaluativo pospuesto al elemento sobre el que incide: un frío de cojones; el viento sopla de cojones.

Los datos nos dicen que de cojones puede funcionar como cuantificador modificando a sustantivos, verbos, adjetivos y adverbios. El significado de la locución dependerá del tipo de elemento con el que se combine. Cuando se combina con adjetivos funciona como un modificador de grado, de forma que mide el grado de una cualidad atribuida a los elementos: despistado de cojones. Cuando se combina con adverbios también evalúa el grado de la propiedad expresada por dicho adverbio: se está bien de cojones. Cuando modifica a verbos evalúa el grado de la intensidad, la frecuencia o la duración de un evento, interpretándola como superior (o extrema) respecto de alguna norma o expectativa: pesa de cojones. Cuando modifica a sustantivos tendrá un valor diferente según se trate de sustantivos no contables (calor de cojones) o contables (ostras de cojones).

Diferentes son los usos de un cojón (de) como cuantificador evaluativo previo al elemento sobre el que incide: y es que me para un cojón de gente.

El uso construccional de de cojones como modificador de grado también parece posible con otros elementos vulgares (de narices, de la hostia, del copón, de la leche, del carajo, del demonio, del diablo, etc.), pero no es común con otros términos vulgares sinónimos de cojones. Intentaremos establecer brevemente una explicación a ello a partir de las relaciones analógicas que posibilitan.

          Entenderemos la cuantificación evaluativa o gradual como una cuantificación intensiva, por tanto  asociada al énfasis y dependiente de la subjetividad del hablante. Esto nos permitirá explicar el origen de las construcciones cuantificadoras con cojones, así como analizar sus variaciones de funcionamiento.

Preguntas y comentarios al autor/es

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      Mihaela delia Cristea

      Comentó el 22/05/2024 a las 18:46:29

      Buenas tardes, José Luis:

      Esta investigación aporta mucho al análisis de la expresiones idiomáticas y, con la vista puesta en este tipo de trabajos,
      es de destacar también la atención prestada a la variación entre sustantivos contables y no contables, lo que añade una capa adicional de complejidad al análisis. Esta ponencia no solo aporta claridad sobre el uso específico de estas expresiones, sino que también contribuye al entendimiento general de la cuantificación intensiva y su importancia en la comunicación cotidiana en español.
      Saludo.

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      Alessandro Oricchio

      Comentó el 22/05/2024 a las 11:21:13

      Gracias José, he escuchado muchas veces estas expresiones, lo que me ha llevado a pensar en una fórmula bastante parecida que se utiliza en la lengua italiana. Sería muy interesante intentar comparar cómo se construyen en las dos lenguas estos cuantificadores, por ser lenguas afines.

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        José Luis Cifuentes Honrubia

        Comentó el 22/05/2024 a las 13:50:57

        Sí, el estudio románico contrastivo sería interesantísimo. ¿Cómo piensas que sería en italiano?

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      Gabriela Galindo Morales

      Comentó el 22/05/2024 a las 04:25:27

      Buen día, José Luis.

      Como hispanohablante no española, me resulta de lo más interesante esta presentación, ya que la expresión "cojones" es ajena en mi variedad dialectal.

      Quisiera preguntarte, ¿de qué manera la subjetividad del hablante influye en la interpretación y uso de cojones como cuantificador evaluativo, y cómo se podría medir esta subjetividad?

      Un cordial saludo,
      Gabriela

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        José Luis Cifuentes Honrubia

        Comentó el 22/05/2024 a las 09:12:18

        Todos estos elementos vulgares o malsonantes se prestan especialmente a la variedad geográfica, es algo muy natural, pues se escapan a las normas habituales. En cuanto a la subjetividad, hay que considerar dos cuestiones: una cosa es la creación, si se quiere subjetiva, individual, y como mecanismo es fundamental, y otra cosa es que la creación individual se extienda a un grupo social y, de ahí, a una comunidad de hablantes. Pero estos aspectos normalmente no me interesan. Otra cosa es la 'subjetivación', entendida a lo Traugott, es decir, como mecanismo que acompaña a la gramaticalización de forma que el elemento que experimenta gramaticalización puede conllevar ese proceso de subjetivación, es decir, de pérdida de valores lingüísticos convencionales y aumento de significados discursivos, como ocurre en este caso. Por ese camino es como se puede 'formalizar' de alguna manera el proceso de subjetivación, mediante su vinculación con la gramaticalización.

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      Susana Rodríguez Rosique

      Comentó el 21/05/2024 a las 20:50:25

      Muchas gracias por tu presentación, José Luis. ¿Existe alguna explicación conceptual para la rentabilidad que exhiben los términos vulgares como cuantificadores? Tu exposición ha demostrado el funcionamiento sobre "de cojones" (y otras partes corporales) como cuantificador de superioridad, pero también has mencionado los minimizadores...
      Susana

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        José Luis Cifuentes Honrubia

        Comentó el 22/05/2024 a las 09:03:20

        En el caso de los minimizadores es muy sencillo, y es algo común a la mayoría de las lenguas, pues al poder ser entendidos como elementos despectivos y despreciables, pueden formar parte de una escala de valoración (Fauconnier) de forma que negar el extremo más bajo supone negar la escala en su conjunto. En cuanto al funcionamiento cuantificativo, y la posibilidad de entender otros ejemplos de forma similar, creo que tiene que ver con la expresividad que pueden manifestar los términos vulgares, de ahí que puedan posibilitar múltiples valoraciones de todo tipo.

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      Joseph García Rodríguez

      Comentó el 21/05/2024 a las 14:03:13

      Buenas tardes, José Luis:

      Gracias por su comunicación, me ha parecido muy interesante. Además, los datos que aporta son exhaustivos. Enhorabuena.

      Me gustaría saber, por curiosidad, qué corpus ha utilizado para extraer los datos sobre el uso de "de cojones", "de pelotas", etc., en el siglo XXI. Al principio del vídeo, indica que se basa en los ejemplos del CDH y el CORDE, pero en el minuto 4:11 aprox. aparece una tabla (muy interesante, además) que recoge datos de un uso más actual.

      Muchas gracias por su tiempo.

      Saludos,

      Joseph

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        José Luis Cifuentes Honrubia

        Comentó el 21/05/2024 a las 16:34:04

        No, no, los datos son de CDH y CORPES, concretamente, en el caso del CORPES, es de la versión 0,99

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      Xosé Soto

      Comentó el 21/05/2024 a las 12:22:59

      Muchas gracias por su ponencia.
      En gallego existe la palabra "collóns", pero los paralelismos entre estas dos lenguas (gallego y castellano) vienen dados sobre todo por las palabras cojones y carallo: tonto de cojones - parvo de/do carallo, sabe rico de cojones-sabe ben de carallo, no toques los cojones-non toques o carallo; haz eso, los cojones -fai iso, o carallo, o carallo 29 (aquí también collóns) etc, etc. Hay muchísimo que decir. Creo que haré un estudio contrastivo entre "cojones" y "carallo". También juega mucho aquí la fraseología (locuciones, fórmulas...)
      Un cordial saludo

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        José Luis Cifuentes Honrubia

        Comentó el 21/05/2024 a las 12:32:01

        Me parece estupenda la perspectiva contrastiva, pues puede añadir muchísima luz al tema.

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      Esther González lavín

      Comentó el 21/05/2024 a las 11:23:40

      Buenos días, José Luis:
      Tu comunicación me parece muy interesante para su utilización en el aula de Lengua Castellana y Literatura. Al emplear este término, lograremos que el alumnado se sienta más motivado y se concentrará con una mayor facilidad. Me pregunto si tienes alguna experiencia en este sentido.
      Un saludo y muchas gracias
      Esther

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        José Luis Cifuentes Honrubia

        Comentó el 21/05/2024 a las 12:33:45

        Mi experiencia se limita a las clases de la universidad sobre gramaticalización, cuantificación y negación, no en otros contextos, pero supongo que, dentro de unos límites, puede ser atractivo para una finalidad como la que señalas.


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